La primera manifestación bajo la consigna Ni Una Menos, convocada en Argentina el 3 de junio de 2015, inauguró un escenario caracterizado por la visibilidad inaudita de los anhelos de los feminismos y la masividad de algunas de sus protestas. El desborde callejero y la centralidad política perduró hasta los inicios de 2020, cuando las medidas sanitarias derivadas de la pandemia de covid-19 modificaron la fisonomía de las manifestaciones desplegadas hasta entonces.
Desde la perspectiva de análisis de la acción colectiva contenciosa, en este capítulo nos proponemos inscribir el período 2015-2020 en una serie de análisis más amplia para mostrar que algunas de sus principales características hunden sus raíces en procesos políticos, sociales y culturales resultado de la transición democrática, de los ciclos de protesta antineoliberales que cerraron la década del noventa y de la polarización del campo político entre kirchnerismo y antikirchnerismo promediando la primera década de los dos mil. Para ello, partimos de los resultados de investigación de un estudio de caso centrado en las manifestaciones feministas realizadas en la ciudad de La Plata en el período 2001-2019.