En los estudios de traducción e interpretación, la ética es el subcampo que busca arribar a una comprensión de aquello que se considera correcto o incorrecto en la práctica traductora (Koskinen & Pokorn, 2020, p. 3). En el seno de la traductología, las conceptualizaciones en torno a la noción de ética incluyen la ética normativa, dedicada a establecer normas y estándares de conducta; la ética aplicada, que aplica teorías éticas a problemas prácticos cotidianos; y la metaética, cuyo fin es teorizar acerca de los fundamentos de los principios éticos de forma más abstracta (Koskinen & Pokorn, 2020, p. 3). Numerosos autores han puesto de relieve en los últimos años el cambio recogido por los estudios de traducción en materia de ética. Se ha dejado de lado la visión de la ética ligada a la equivalencia, lealtad y fidelidad, para dar paso a una concepción anclada en la responsabilidad y el compromiso social (Bennett, 2021, p. 32). Tal como señala Bennett (2021), los colegios profesionales y las asociaciones de traductores también han abordado el tema, aunque sin tratar la cuestión teórica y desde una perspectiva eminentemente práctica.