Desde los tiempos de Gutenberg se crearon miles de tipografías y, sin embargo, a diario aparecen nuevas. La mayoría de ellas retoman los estilos históricos —pensemos a modo de ejemplo, que aún hoy se siguen diseñando letras de corte romano antiguo—. En este apartado nos gustaría exponer algunas de las razones de por qué se crean nuevas tipografías, y por qué es importante que esto siga sucediendo: Porque las tecnologías y las herramientas cambian, como cambiaron a lo largo de la historia, y las fuentes tipográficas deben acompañar estos cambios. Esto también sucedió a través de la historia. Ya no es tan común manipular tipos móviles metálicos, mucho menos de componer textos mediante la fotocomposición. Hoy la tipografía se encuentra a un click de distancia. No sabemos qué le deparará el futuro.