En Argentina predomina el sistema de Siembra Directa sin labranza de los suelos. Con el objetivo de aumentar la capacidad de trabajo (ha/hora) las máquinas y tractores utilizados son cada vez más grandes y pesados. A causa del tráfico repetido de la maquinaria agrícola se genera compactación en el suelo siendo una de las principales causas de degradación de la calidad física del mismo. Una de las formas de reducir el efecto de la compactación es el uso de descompactadores rígidos como el paratill o el subsolador.
Últimamente, además, se ha difundido el uso de cultivos de cobertura para mejorar la actividad biológica y la estructura de los suelos, mediante el crecimiento y exploración de las raíces de los mismos. Se realizó un ensayo donde se evaluó la acción de descompactadores mecánicos y cultivos de cobertura actuando de manera individual y combinada sobre suelos compactados en distinto grado. Para generar distintos grados de compactación se realizaron tratamientos con diferente número de pasadas de tractor (0, 1, 3 y 10 pasadas). Se determinó la resistencia a la penetración como variable respuesta encontrando que tanto la descompactación mecánica como biológica reducen la impedancia mecánica del suelo. Ambas técnicas en conjunto consiguen la mayor reducción. En etapas tempranas, cuando el cultivo de cobertura está implantado consume agua del perfil y esto aumenta la impedancia, pero una vez finalizado el ciclo biológico se evidencia la menor resistencia en el perfil superior del suelo, explorado por las raíces.