Este capítulo presenta una caracterización del barrio José Luis Cabezas (en adelante JLC) ámbito territorial que permite un ejercicio analítico en torno a la vida en condiciones de pobreza atravesadas por la dimensión étnico-nacional. El propósito es ofrecer una descripción de distintos aspectos que hacen a la vida en el barrio, desde las condiciones materiales de vida de sus habitantes hasta los modos de organización comunitaria, a fin de aproximarnos a una comprensión integral de su dinámica. Para ello se ponen en relación los hallazgos de los censos realizados en 2016 y 2022, con la experiencia del trabajo de campo cualitativo y las actividades de extensión que el equipo realiza en el barrio. Recuperamos la noción de barrio como la unidad más pequeña de la ciudad con identidad propia (Brutto, Paiva y Tillet, 2018), marco en el que adquiere centralidad el reconocimiento que realizan los propios habitantes. Una característica sobresaliente del barrio JLC es la conformación de la mayoría de sus hogares con al menos un integrante peruano, aspecto que lleva a pensar al barrio JLC desde la categoría de barrio étnico, entendido como aquel que "se conforma sobre la base de las relaciones personales, familiares o sociales consolidadas por las cadenas y redes migratorias” (Gandolfo, 1988, citado en Sassone y Mera, 2007a, p. 1). La noción de barrio étnico permite en este caso reflexionar sobre la inscripción territorial de las identidades culturales y sus formas de sociabilidad como mecanismos de marcación de las diferencias y de la integración dentro de la sociedad mayor (Sassone y Mera, 2007a; Vaccotti, 2017). En este sentido, se asume que estudiar la consolidación y dinámica de un barrio con tales características ofrece matices en relación con el planteo de Estebánez (1995), quien sostiene que en todo barrio hay un proceso de evolución a medida que se afianza como comunidad, con etapas que van desde el barrio físico hasta el barrio comunidad. En el caso del barrio étnico podría pensarse que el proceso no es lineal, sino que hay solapamientos y entrecruzamientos; en algún sentido, el origen nacional y la identidad étnica, que activan las redes y traccionan la instalación de varias familias en un mismo territorio para conformar el barrio físico, ya contienen el sustrato de una comunidad en términos de una tradición y valores compartidos. En este marco, el barrio JLC se convierte en un espacio analítico interesante para observar las particularidades que asume la vida en la pobreza por parte de una población en la que las dinámicas de la vida cotidiana y las experiencias colectivas expresan la activación de su identidad étnica.