La eficiencia de uso de nutrientes es clave para mejorar la productividad, rentabilidad y sostenibilidad de los sistemas agrícolas. Entre los indicadores utilizados para evaluar la eficiencia del fósforo (P), el Balance Parcial de Nutrientes (BPN) y la Productividad Parcial del Factor (PPF) permiten analizar la relación entre aplicación, extracción y rendimiento. El BPN expresa cuántos kg de P se remueven del sistema por cada kg aplicado, mientras que la PPF refleja cuántos kg de grano se producen por cada kg de P fertilizante utilizado. En Argentina, pese al incremento en el uso de fertilizantes, el balance nacional de P continúa siendo negativo, con una reposición del 73%. En Buenos Aires, donde la superficie sembrada con granos creció 46% en los últimos 25 años, la extracción de fósforo supera en muchos casos la aplicación, especialmente en soja y girasol. Para analizar esta situación, se procesaron datos de superficie, producción y rendimiento para trigo, maíz, soja y girasol en cinco campañas (2019/20–2023/24), combinados con dosis promedio de P aplicadas por región. La extracción de P se estimó mediante coeficientes específicos por cultivo, y luego se calcularon BPN-P y PPF-P por partido, cultivo y campaña. Los resultados muestran que maíz y trigo presentan BPN-P menores a 1, lo que indica reposición adecuada o creciente disponibilidad de P en el suelo.
En contraste, soja y girasol exhiben BPN-P claramente superiores a 1, evidenciando extracción neta y potencial deterioro de la fertilidad. El PPF-P varía ampliamente según región y rendimiento: los valores mayores se asocian principalmente a altos rendimientos y no a bajas dosis. En comparación con referencias internacionales, los valores de PPF-P en Buenos Aires tienden a ser mayores, posiblemente por suelos con menor disponibilidad de P. La interpretación conjunta de BPN y PPF permite identificar zonas con manejo sustentable, regiones con extracción excesiva y áreas donde la fertilización resulta insuficiente para sostener la productividad a largo plazo.