El proceso de agriculturización que experimentó la Provincia de Buenos Aires (PBA) en las últimas décadas expandió la agricultura sobre tierras con aptitud predominantemente ganadera, lo cual genera desafíos para la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios. Con el objetivo de cuantificar este fenómeno durante la campaña 2023/24, mediante herramientas de teledetección y Sistemas de Información Geográfica, se integraron cartas de suelo y mapas de cultivos de invierno y verano elaborados por el INTA.
A partir del Índice de Productividad (IP) se clasificaron los suelos según su aptitud (ganadera, mixta o agrícola) y se estimó la superficie ocupada por soja de primera, maíz, trigo-soja de segunda y girasol en cada categoría y zona geográfica. La PBA posee alrededor de 30 millones de hectáreas, de las cuales 28 millones son aptas para uso agropecuario, y un 42% corresponde a suelos de aptitud netamente ganadera (IP < 35), distribuidas principalmente en las zonas Salado, Centro y Sudoeste. Durante la campaña analizada se implantaron 3,1 millones de hectáreas de soja de primera, 3,2 millones de maíz y 776.000 hectáreas de girasol. Aproximadamente el 10% de la superficie total sembrada con cultivos estivales, equivalente a 1,2 millones de hectáreas, se localizó en suelos ganaderos. El maíz fue el cultivo predominante en estas áreas frágiles en la mayoría de las zonas, aunque en la zona Núcleo y parte del Oeste tuvo mayor presencia la soja. La metodología aplicada permite caracterizar con precisión la distribución espacial de la agricultura y constituye una herramienta clave para monitorear su evolución y aportar información para una planificación territorial más sustentable.