Diversas investigaciones han mostrado que la rizósfera puede presentar una conductividad hidráulica menor que el suelo no rizosférico. Este fenómeno se atribuye a factores como la obstrucción del flujo en los poros o cambios en su geometría, y la acción de exudados radicales y metabolitos microbianos que recubren partículas del suelo. Las modificaciones en las propiedades hidráulicas de la rizósfera tienen implicancias directas sobre la disponibilidad de agua para las plantas, por ende su estudio puede aportar información valiosa. Sin embargo, existe una dificultad para medir la conductividad de manera directa ya que el suelo rizosférico se encuentra rodeando a las raíces solo unos milímetros.
Son pocos los estudios que evalúan la conductividad hidráulica de esta porción del suelo y la mayoría crean una rizósfera artificial con suelo disturbado y mucílago agregado. En este trabajo se propone un método para medir la conductividad hidráulica no saturada en el suelo rizosférico a través de la utilización de un microinfiltrómetro, que consiste en un tubo vertical de acero inoxidable que actúa como cuerpo principal y conduce el agua hacia la superficie del agregado, en su extremo inferior se coloca una esponja porosa que asegura un contacto uniforme con el suelo y delimita un área circular de infiltración muy pequeña, con radios comprendidos entre 1,45 y 2,5 milímetros.