La actividad volcánica en el mundo se encuentra mayormente restringida a las zonas de convergencia de placas tectónicas (el Cinturón de Fuego del Pacífico), zonas de divergencia (rift africano, dorsales oceánicas) y los puntos calientes (hot spots). Allí, las erupciones volcánicas son procesos frecuentes que funcionan como mecanismos de liberación de presión acumulada por el magma y, al mismo tiempo, de formación de suelo en tanto que el material magmático que sale a superficie termina por formar parte de los paisajes aledaños a los edificios volcánicos (Global Volcanism Program, 2024). Las erupciones volcánicas son procesos incontrolables que ocurren cuando se produce una desestabilización del sistema que conforma cada volcán. Estos procesos acarrean un cierto nivel de incertidumbre en tanto que no siempre es posible predecir cuándo van a suceder, aunque ciertos países cuentan con instituciones y recursos que permiten hacer estimaciones, muchas veces acertadas. Es en este sentido que cobran importancia las capacidades de monitoreo y vigilancia que diferentes instituciones puedan realizar, las cuales también dependen de la existencia de fondos e instrumental específico. El objetivo del trabajo es comparar las prácticas de monitoreo volcánico que se desarrollan en dos sitios de interés: la frontera entre Argentina y Chile, y un país insular ubicado en el Atlántico norte, como lo es Islandia. La metodología elegida es de índole mixta y exclusivamente de origen secundario, dado que se trabaja con bases de datos de organismos oficiales, estadísticas, análisis de informes técnicos, sitios web y artículos periodísticos.