La Ley de Educación Ambiental Integral (EAI), sancionada en 2021, propone una enseñanza que aborde las problemáticas ambientales con una mirada que contemple su complejidad, la multicausalidad y la interacción de múltiples disciplinas (Ministerio de Educación de la Nación, 2021). Este abordaje de la educación ambiental busca que la formación de los estudiantes estimule el ejercicio de una ciudadanía responsable y comprometida, capaz de tomar decisiones informadas para la construcción de sociedades con un desarrollo sustentable (Gurevich, 2011). Como señala Salerno (2013), en su revisión del trabajo de Squire del año 2011, el aula debe ser un espacio de reflexión que fomente el protagonismo estudiantil en el proceso de aprendizaje. Entre los temas prioritarios que deben ser incorporados en la enseñanza, se destaca la conservación de la biodiversidad. La intervención humana ha causado el traslado intencional o accidental de especies de animales, microorganismos y plantas desde sus hábitats originales hacia otras áreas convirtiéndose en especies exóticas. Algunas de ellas poseen un alto impacto ambiental y socioeconómico, y uso productivo limitado o nulo, convirtiéndose en especies invasoras (Argentina.gob.ar, 2023). La implementación de juegos se destaca como una herramienta pedagógica innovadora que facilita el abordaje de temas complejos de manera interactiva, estimulando la participación activa y el pensamiento crítico. El Aprendizaje Basado en Juegos es una estrategia didáctica que introduce dinámicas lúdicas para enseñar temas específicos (Cornellà, 2020). Numerosos estudios han demostrado que este enfoque es eficaz para generar motivación y una mayor participación en los estudiantes, quienes se sienten más comprometidos con su proceso de aprendizaje (Illescas-Cárdenas, 2020; Luzardo, 2019; Cornellà Canals, 2018; Connolly, 2012). Tomando en cuenta estas ventajas, se desarrolló el videojuego Agentes del Tiempo (UNR, 2024), diseñado para dispositivos móviles con sistema operativo Android. En este juego, un equipo de jóvenes investigadores con conocimientos tanto de las ciencias sociales como las naturales, y con la capacidad de viajar en el tiempo y el espacio, es convocado para resolver una situación crítica: una ciudad corre el riesgo de quedarse sin agua debido a una obstrucción en su planta potabilizadora. El jugador se une al equipo, investigando pistas que lo guiarán hacia la resolución del caso. A lo largo del juego, se descubre que la tubería está invadida por una colonia de Limnoperna fortunei, conocido como el mejillón dorado, una especie invasora que no es originaria de la región. Este molusco fue introducido en la década de 1990 en la cuenca del Río de la Plata, a través de barcos comerciales provenientes de Asia. Desde entonces, ha generado importantes problemas ambientales y económicos. El videojuego incorpora la consulta a expertos de diversas disciplinas, como una malacóloga y una historiadora, reforzando la necesidad de un enfoque interdisciplinario para abordar estas cuestiones. Además, la narrativa del juego fomenta la concientización sobre la interrelación entre factores ambientales, históricos y socioeconómicos.