En este artículo se presentan avances acerca de una derivación de una línea de investigación supratextual. Desde una perspectiva que recupera la estética audiovisual (Aumont et al., 1995) y el discurso cinematográfico (Xavier, 2008), se examina la figuración corporal que el presidente argentino Javier Milei divulgó sobre sí mismo en la red social de Instagram, durante su primer año de gestión de gobierno. El impacto de un ejercicio de estas características consiste en posicionar, como objeto de análisis, a la imagen técnicamente construida en el campo de estudios de la comunicación política contemporánea en Argentina. Mucho se ha escrito acerca de las causas que subyacieron a su irrupción mediática como panelista televisivo en el año 2016, y su posterior candidatura como diputado nacional en las elecciones legislativas del año 2021, por lo que no es necesario recuperar aquí esta dimensión. Menor ha sido entonces el tratamiento que recibieron las producciones técnicas cuya circulación remitió al régimen de grabado, en contraposición a las numerosas publicaciones que analizan la discursividad verbal del dirigente libertario, manifestada bajo el directo televisivo. Nuestro estudio recupera la distinción que Regis Debray (1995) elaboró, en función de dos categorizaciones secundarias a la corporeidad real (Kantorowicz, 2012), acerca de la doble figuración de la autoridad política. El autor de El Estado seductor asegura que el proceso de mediatización que recae sobre un cuerpo singular obstaculiza el surgimiento de su figura representativa, subsidiaria de las normas jurídicas que convocan a un Estado nación. En efecto, en su obra divide la transcendencia de la función representativa con respecto al hombre político "afectado de facticidad” (p. 21), debido a que la imagen técnica que lo exhibe obtura el surgimiento de una corporeidad soberana y normativa. Esta medida recupera los estudios semiológicos y fílmicos que, en las décadas de 1960 y 1970, señalaron la estrecha distancia que intermedia entre el significante cinematográfico y su significación (Metz, 2002; Mitry, 1998, 2006), de modo que es posible reconstruir una perspectiva de análisis que los vincule.