Es cosa sabida que Arte y Psicoanálisis tienen un matrimonio que lleva larga data. Desde los albores de sus investigaciones tanto la Literatura como las Artes visuales fueron para Freud dos aliados en el desbrozamiento de la vía al hallazgo del Inconsciente. Viena, a comienzos de siglo XX fue un inusual epicentro creativo, no solo en el campo de las ciencias sino especialmente en las Artes; Arnold Schoenberg, Anton Webern, Alban Berg, Gustav Mahler, Vassily Kandinsky, Walter Gropius, Gustav Klimt, Egon Schiele entre tantos otros artistas conformaron una comunidad brillante y prolífica. No resulta desmesurado decir que el genio artístico sobrevolaba la capital del decadente Imperio Austrohúngaro, como lo fue en el pasado la Atenas de Pericles, o Venecia y Florencia en el Cinquecento. Uno de estos artistas fue Arthur Schnitzler (Viena 1862-1931), médico y escritor célebre, quien fuera admirado por Freud al punto de considerarlo su doble, artístico. Entre sus numerosas novelas, relatos y piezas de teatro los invito a detenernos en una novela breve escrita en 1925, Traumnovelle, cuya traducción es algo así como Relato soñado o relato de un sueño. En ella Schnitzler nos narra una noche y el día siguiente en la vida de Fridolin, un joven médico que atiende su consultorio en el centro de Viena y está casado con Albertine con quien tienen una pequeña hija. La acción comienza con una distendida conversación entre los esposos, quienes han acudido a una fiesta de máscaras con motivo de los carnavales la noche anterior. En la víspera, recuerdan algunas circunstancias de sus vacaciones estivales pasadas en las playas de Dinamarca. Albertine le cuenta acerca de un oficial de la marina que la miraba en el restaurante del hotel y que despertó en ella deseos contrarios al comportamiento de una madre y esposa, deslizando incluso que el sentirse deseada por aquel oficial, le incitó la descomunal idea de dejarlo todo e irse con él. Aquella noche de verano se sintió muy angustiada, pero luego de que el oficial recibiera una llamada telefónica mientras desayunaban para luego retirarse súbitamente del hotel, se sintió aliviada.