El teatro musical, históricamente situado en una posición ambigua entre la cultura masiva y la legitimación académica, ocupa hoy un lugar central en múltiples debates sobre el arte contemporáneo. Más allá de su dimensión espectacular o comercial, el Musical veinte años se configura como un espacio de experimentación estética en el que confluyen corporalidades, discursos políticos, memorias culturales y procedimientos intertextuales. Desde esta perspectiva, deja de ser entendido exclusivamente como entretenimiento para constituirse en un dispositivo crítico capaz de problematizar identidades, representaciones y modos de producción artística. En este marco, el presente trabajo se propone indagar de qué manera el teatro musical actual puede ser interpretado a partir de las categorías conceptuales desarrolladas en el campo del arte de nuestro tiempo. En esta línea, la investigación sostiene como hipótesis que el teatro musical de nuestro tiempo redefine sus procedimientos expresivos mediante estrategias asociadas al paradigma estético contemporáneo, entre ellas la articulación de lenguajes heterogéneos, la autorreferencialidad, la resignificación paródica y las dimensiones performáticas de la escena. Tal como señala Hans-Thies Lehmann (2013), el teatro del presente abandona la primacía de la representación dramática tradicional para centrarse en la experiencia escénica como acontecimiento. Desde esta perspectiva, el Musical se configura como un territorio de producción simbólica capaz de interpelar críticamente las estructuras culturales, sociales e ideológicas de su tiempo.