Desde el abordaje del teñido textil mediante el uso de plantas tintóreas, se propone una investigación en torno a las plantas nativas de México, en la que se despliegan diversas vertientes que permiten la extensión a otras áreas de estudio como lo es el grabado, en este caso se aborda el empleo de tintes textiles, transformados en pigmento para la estampa. El inicio de esta investigación parte de la extracción de tintes, derivada de la clasificación de algunas plantas nativas de México, ya que las plantas en México han tenido una versatilidad en cuanto a su uso desde tiempos remotos. Los Mesoamericanos (2500 A.C a 1521 D.C.) aprendieron a emplearlas como medicamento y en rituales, además de generar la extracción de color para el teñido de fibras que usaron en la producción de indumentaria (Arroyo, 2014). Durante muchos años, las plantas se han utilizado con finalidades religiosas, curativas y tintóreas. Además, existen múltiples tonalidades de tintes que se derivan de ellas y se extraen en algunas partes de las mismas. Entre las propiedades que dan color a sus órganos se encuentran la clorofila –que expresa tonalidades verdes–, los carotenoides –con tonalidades naranjas–, flavonoides –desarrollando colores amarillos–, las antocianinas –con morados– y los indigoides –que dan tonos azules–. Estos elementos son extraídos para producir el color, empleado para el teñido de fibras de origen natural –a partir de plantas o animales– que permiten la producción de indumentaria (Cetzal-Ix, et.al, 2018).