El uso veterinario de productos derivados de Cannabis sativa L. ha ganado creciente relevancia en los últimos años, especialmente en el tratamiento del dolor crónico, enfermedades inflamatorias, trastornos neurológicos y como coadyuvante en terapias paliativas en animales. Entre sus compuestos activos, los fitocannabinoides han despertado particular interés debido a sus efectos farmacológicos, destacándose el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). No obstante, en el caso de los equinos, la evidencia científica disponible respecto a la farmacocinética, biodisponibilidad, seguridad y eficacia de estos compuestos es todavía escasa, lo que limita el desarrollo de protocolos clínicos estandarizados y el establecimiento de dosis terapéuticas adecuadas para esta especie.