Veo con asombro y decepción cómo se multiplican los programas televisivos de debate político donde se habla de cualquier cosa menos de políticas. Lo más que se escucha son enunciados generales de fácil consenso que dicen muy poco sobre las dificultades de definir caminos críticos de reforma para solucionar los problemas que nos afectan y fijar prioridades. En el otro extremo, hay infinidad de voces que reclaman mejoras en la gestión ¿De qué políticas?… (También hay mucho de defensa de intereses corporativos, mucho…).
Entre las buenas intenciones (bajar la pobreza, eliminar el hambre, mejorar la calidad educativa, cobertura universal de salud, eliminar la violencia…) y los problemas de gestión está la imprescindible definición de estrategias, presentación de alternativas, debate, diseño de las políticas y, no olvidarse, la secuencia de implementación.
Aquí intentaré un esbozo de análisis acerca de las cuestiones que aparecen como elementos más urgentes y necesarios en una reforma en la política de salud si se quiere alcanzar una cobertura universal, equitativa y de calidad. En los últimos meses fui invitado a varios eventos para discutir la situación del sector salud, donde presenté los diagnósticos que he elaborado con algunos colegas durante los últimos meses.
La situación es tan compleja y la ausencia de consenso sobre la necesidad y rasgos de la reforma tan amplia que ha resultado difícil superar la etapa de diagnóstico. Precisamente este es el objetivo que me he propuesto en estos párrafos.