Los avances tecnológicos de este siglo XXI están impulsando un sostenido proceso de transformación global de las estructuras de producción de bienes y servicios, que nos indican que año a año se destruirán cada vez más empleos no calificados y aumentará la demanda por más recursos laborales de alta preparación. Esto significa que el nivel educativo de un país es esencial para determinar el ritmo de crecimiento del futuro nivel de vida de la población.
El avance económico de una nación hoy no depende principalmente de la existencia de abundantes recursos naturales (agro, minería, pesca, hidrocarburos), sino del nivel de calificación de su fuerza laboral. Este siglo es el siglo de la ciencia y la tecnología, los avances son cada vez más acelerados, por ejemplo en el área de la robotización de los procesos industriales, de la comercialización y los servicios. En este nuevo escenario el papel de la Universidad es cada vez más importante.