Este capítulo propone analizar las estrategias de soft power desplegadas por el Estado de Qatar en su búsqueda por expandir su proyección e influencia en el escenario internacional, centrándose en el liderazgo del emir Tamim bin Hamad Al Thani, teniendo en cuenta el legado de su predecesor y padre, Hamad bin Jalifa Al Thani. El estudio abarca el periodo comprendido entre junio de 2013 –ascenso al poder del emir– y octubre de 2024 –aniversario de la escalada del conflicto en Gaza, donde el rol qatarí ha sido particularmente relevante. A partir del análisis de documentos oficiales y no oficiales, bibliografía especializada y contenido del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, se examina cómo este pequeño Estado del Golfo Pérsico ha logrado consolidar su presencia y reputación en la última década. Este proceso se realizó mediante la combinación de diversas estrategias propias del soft power, las cuales se articulan en torno a tres dimensiones principales: la diplomacia formal, la diplomacia pública y la construcción de una sólida marca nacional. Asimismo, se sostiene que su política exterior, de naturaleza pragmática, ha permitido a Qatar posicionarse como un actor influyente, aunque no sin generar tensiones con otros actores regionales, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.