Las disparidades en el crecimiento económico de las naciones no son novedad, ya que una característica de la historia mundial es que las naciones no crecen al mismo ritmo.
Desde la finalización de la Segunda Guerra en el siglo pasado el mundo se ha encaminado por el sendero del crecimiento, con un sostenido aumento en la producción, pero con una diferencia entre las tradicionales economías avanzadas y las economías emergentes y en desarrollo. En las últimas décadas del siglo pasado las 39 economías avanzadas representaban casi las dos terceras partes del PBI mundial, mientras que las 155 emergentes y en desarrollo apenas representaban algo más de la tercera parte. Hoy el mapa económico es diferente, ya que las economías emergentes y en desarrollo representan el 60 por ciento del PBI mundial, es decir mucho más que la parte correspondiente a las economías avanzadas. El siglo XX había sido el siglo con el mayor crecimiento económico, impulsado por importantes avances científicos y tecnológicos que expandieron la producción.