En este trabajo me propongo reconstruir la postura del filósofo estadounidense Richard Rorty sobre los derechos humanos y su relación con la filosofía. En primer lugar, utilizaremos su artículo "Derechos humanos, racionalidad y sentimentalismo” (1995) para ilustrar su postura anti-fundacionista de los derechos humanos. Rorty advierte que quien vulnera los derechos humanos deshumaniza a su víctima y aunque varios filósofos han tratado de condenar tal vulneración apelando a un saber sobre la esencia de la naturaleza humana y, por ende, a la obligación moral con quienes son de nuestra especie, estos intentos han sido poco eficaces ya que, para el autor, se sigue utilizando la palabra humano para significar gente como nosotros. De este modo, el autor nos invita a abandonar el esencialismo y a reconocer el fenómeno de los derechos humanos como dependiente de hechos históricos contingentes. Según él, esta renuncia "nos permitiría concentrar nuestras energías en la manipulación de sentimientos, en la educación sentimental” (Rorty, 1995, p. 12). La propuesta de educación sentimental es la que abordaremos en la segunda parte de este trabajo. Reconstruiremos este modo de educación que se propone propagar la cultura de los derechos humanos, ampliando "la referencia de los términos nuestra clase de gente y gente como nosotros" a partir de recursos literarios y emocionales. Para comprender mejor esta propuesta, nos apoyaremos en conceptos del autor, desarrollados más profundamente en otras obras, tales como solidaridad, léxico último e ironista liberal.