Llegar al Laboratorio de Producciones y Prácticas Multimediales y Transmedia es, para nuestros estudiantes, llegar al final de un recorrido. Es la última asignatura de la Tecnicatura en Comunicación Digital y, por eso, su lugar en el plan de estudios no es casual: aquí confluyen las dimensiones teórico-crítica, de la práctica y la producción, y de los abordajes específicos que se trabajan a lo largo de la carrera (Facultad de Periodismo y Comunicación Social, 2014). Pero también es, y nos interesa subrayarlo, el comienzo de otra cosa: el punto en el que las y los estudiantes empiezan a pensarse como profesionales.
Diseñamos esta cátedra como un espacio bisagra. Un lugar donde los saberes que se construyeron durante tres años dejan de ser contenidos de materias separadas y se ponen en juego, todos juntos, alrededor de un proyecto. Donde la escritura académica, los lenguajes gráfico, sonoro, audiovisual y multimedia, las herramientas de gestión, las miradas críticas sobre la cultura digital, las metodologías de investigación y las estrategias de comunicación dejan de ser unidades aisladas para convertirse en partes de una misma producción. Una producción que las y los estudiantes diseñan, ejecutan y defienden.
El Laboratorio se piensa, entonces, como una instancia integradora en la que se reúnen los conocimientos abordados en la carrera y se ponen en marcha en distintas prácticas que acrediten los recorridos transitados (Facultad de Periodismo y Comunicación Social, 2014). Y como tal, propone un cambio de posición: ya no se trata de cumplir con la consigna de una materia, sino de asumir el rol de un equipo de producción que tiene que tomar decisiones, justificarlas y sostenerlas frente a otros.