La diseminación de genes de resistencia a antimicrobianos a través de elementos genéticos móviles (EGM) en bacterias zoonóticas representa una amenaza creciente para la salud pública. En un trabajo previo realizado en granjas de producción porcina, por nuestro grupo de investigación, se encontró, en aislamientos de Escherichia coli, un nuevo transposón compuesto portador del gen blaROB-11 que confiere resistencia a β-lactámicos, junto con un nuevo gen de resistencia al florfenicol, ydhC, ambos movilizados desde patógenos porcinos. El objetivo del presente estudio fue determinar la presencia de estos nuevos EGM en E. coli resistentes a antimicrobianos de importancia crítica y máxima prioridad (HPCIA) aisladas de carne porcina. Entre 2023 y 2024 se muestrearon 46 carnicerías del casco urbano de La Plata. Se analizaron en total 138 cortes de carne y se obtuvieron 102 aislamientos de E. coli resistentes al menos a un HPCIA (cefotaxima, ciprofloxacina, fosfomicina). Se secuenciaron los genomas completos de los aislamientos a través de la plataforma Illumina. Las secuencias se analizaron con el programa ResFinder 4.7.2. Se seleccionaron cinco E. coli portadoras de blaROB-1. Como se muestra en la imagen, en todos los aislamientos el gen se encontró asociado a la secuencia de inserción ISApl1, originalmente descripta en Actinobacillus pleuropneumoniae y perteneciente a la familia IS30 que se destacan por ser de alta eficacia debido a la capacidad de generar reorganizaciones genómicas funcionales y heredables que favorecen la adaptación bacteriana en ambientes con presión antimicrobiana. A pesar de que, las E. coli 010C y 069C, en el mismo nodo que blaROB-1, portan un gen que confieren resistencia a florfenicol, no está flanqueado por la ISEc69 descripta anteriormente. Si bien en nuestros aislamientos no se encontró la nueva estructura, este trabajo describe por primera vez la detección de blaROB-1 en E. coli de origen alimentario en Argentina.
Estos resultados refuerzan la preocupación sobre el papel de los alimentos de origen animal como reservorios y vehículos de genes de resistencia hacia el ambiente y potencialmente hacia los humanos. Es necesario implementar estrategias que promuevan el uso racional de antimicrobianos en animales de producción para consumo y la promoción de investigaciones sobre estos EGM en bacterias zoonóticas.