Desde una perspectiva lúdica, experimental y creativa, este trabajo propone un nuevo abordaje pedagógico para acercar a los estudiantes de arquitectura a la matemática a través de la morfología arquitectónica. Mediante la manipulación de herramientas geométricas, se adaptó y redefinió la obra del artista Gonzalo Moiguer sobre dibujo procedural, explorando nuevas vías creativas para los inicios del proyecto. La propuesta introduce a los estudiantes en una abstracción basada en geometrías de formas básicas —cuadrados, rectángulos, círculos y sus subdivisiones— organizadas mediante lógicas y transformaciones formales tradicionales como simetrías, rotaciones, ritmos y secuencias, priorizando el proceso por sobre el producto. Metodológicamente, el taller se inicia con la escritura intuitiva en papel de instrucciones simples para dibujar formas geométricas y sus movimientos en el plano, estableciendo un espacio de experimentación entre el arte, la arquitectura, el diseño y la geometría. Estas instrucciones iniciales funcionan como un sitio de pruebas que permite comprender cómo las estructuras emergentes de patrones matemáticos sencillos pueden derivar en composiciones complejas. En síntesis, esta actividad analógica propicia el primer vínculo entre el alumno, la geometría y la arquitectura, utilizando un sistema de signos formales como recurso compositivo e instrumento proyectual que, a su vez, estimula la cooperación y el aprendizaje colectivo.