Es una especie originaria de Asia Central, pero con gran cantidad de centros secundarios. Las formas silvestres fueron encontradas en zonas mediterráneas (Portugal, norte de África, sur de Francia, Turquía, Siria, Irán e Irak) como también al oeste de Europa, en Inglaterra, Irlanda, e islas anglonormandas. Se cree que procede de tiempos muy antiguos, ya que se utilizaba en las zonas de la Mesopotamia o Egipto, hace unos 3000 años. Su nombre se asoció al "ajo de Oriente”, el cual era empleado para guisos en la cocina, pero también con uso medicinal. En torno a la Edad Media se extendió su cultivo en Europa y luego fue traído a América por los colonos (Baker, 1991).