El origen de la acelga está situado en las costas del mar Mediterráneo, del sur de Europa y del norte de África. Algunos textos citan su consumo en la Mesopotamia, durante el siglo IX a. C. y también existen referencias de haber sido consumida por los griegos cinco años antes de Jesucristo. Ya se usaba en las dietas de Egipto, Grecia, Roma y la zona arábiga, que fueron los primeros en cultivar esta especie como hortaliza. A lo largo del siglo XIX se la utilizó para la extracción de azúcar y alcohol, y como alimento animal. Sin embargo, la acelga volvió a utilizarse posteriormente como hortaliza, y en la actualidad se la considera un producto de alto consumo en el mercado hortícola, con amplia difusión mundial. A inicios del siglo XIX llegó a Estados Unidos y hoy en día es uno de los principales países consumidores, junto con zonas de Asia, Italia, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania y Reino Unido. En España se considera un cultivo minoritario.