El centro de origen y domesticación de este cultivo se sitúa en las costas asiáticas del Mediterráneo, y se encuentra en forma silvestre en muchos lugares con características de climas soleados y secos. La rúcula es conocida desde la antigüedad por sus múltiples propiedades curativas y estimulantes como antiinflamatorias, diuréticas y benéficas para el sistema circulatorio. Está citada en el herbario griego Dioscórides (Materia Médica) escrito en la primera centuria y en el herbario inglés de John Gerard en 1597. Plinio, Columella y Dioscoride Pedanio también la mencionan en descripciones de las costumbres culinarias de los romanos. El consumo de las hojas en ensaladas, en la decoración de platos o cocinadas de diferentes maneras, está muy difundido en Egipto, Italia, Turquía, Grecia, España, Sudán, Etiopía, Somalia, Jordania, Israel, Eslovenia, Japón, India, Brasil, Argentina, Estados Unidos, muchos países del norte de Europa y en el área caucásica (Morales & Janick, 2002).