La presencia de cristales en la orina no lleva consigo necesariamente la aparición de signos clínicos, pero en algunas ocasiones los cristales, que son microscópicos, pueden agregarse formando estructuras de mayor tamaño que al no poder ser eliminados, pueden originar signología clínica, especialmente cuando alcanzan un cierto tamaño. Estas estructuras, macroscópicas, se denominan urolitos (Osborne y col. 1999). Se desconoce el mecanismo exacto de la formación de urolitos de cistina ya que muchos perros con cistinuria no forman cálculos. El aspecto macroscópico que presentan los cálculos puros de cistina, es de color mielcaramelo o blanquecino, céreo, brillante muy duro; de morfología y tamaño variable (aunque generalmente redondeados). Los urolitos están constituidos por un 95% de cristaloides (agregados cristalinos) inorgánicos, con un 5% de matriz orgánica, compuesta principalmente por albúmina y gamma globulinas. Los cálculos de cistina se localizan en un 97% en el tracto urinario inferior y raramente en el tracto urinario superior (Tion M. y col., 2015). El objetivo del trabajo fue describir la aparición de cristaluria y urolitiasis por cistina en caninos.