A fines del siglo pasado se consumaba la ocupación del "desierto verde", inmensa llanura boscosa del norte argentino, proyectada más allá de nuestros límites políticos hacia los estados vecinos de Paraguay y Bolivia.
Región conflictiva de la geopolítica del Plata por la vaguedad de sus accidentes naturales, de grandes posibilidades económicas, aun hoy en mucho inexplotadas, constituye una interesante área para investigar su ocupación, poblamiento y desarrollo,- con el objeto de trazar su historia socio-económica e incorporar la a la evolución histórica argentina.
El interés que despierta ha llevado a realizar importantes estudios de investigación a quienes, habiendo vivido en la actual provincia, sienten de cerca más de una de las frustraciones de su ayer. Junto a la prosa objetiva del historiador, el Chaco no escapó a la seducción del literato, que dejó impresas páginas noveladas de su realidad social y, más aún, descripciones del ambiente físico, escenario exuberante para exaltar la imaginación poética.
Fué Ricardo Rojas, nuestro gran poeta, quien incorporó a principios de este siglo, el bosque chaqueño a la literatura nacional, siendo muchos los que, inspirándose luego en sus misterios, dieron intensidad a su drama. Fué Juan Ramón Lestani quien esbozó e introdujo la expresión directa de su problema social.
"El Chaco es un gigante de brazos hercúleos - dijo que no siente ni piensa: acciona," frase ésta que en sutil análisis desemboca en su realidad social.
Su ambiente geográfico peculiar brinda una variante más a la múltiple fisonomía de nuestra país y es ello, quizá, el atractivo primordial que sirve de estímulo a este estudio de su desenvolvimiento histórico a partir de fines del siglo XIX.