Se trata de revisar los fenómenos del habla que implican una pérdida de la posibilidad de simbolización, teniendo en cuenta los aportes de otras disciplinas, en especial la lingüística y la semiótica, para situar una lectura psicoanalítica que contribuya al esclarecimiento teórico del problema y a su discusión en el ámbito de la clínica.
Para desentrañar esta cuestión y hacer un aporte a la clínica es necesario ahondar en las condiciones de producción de este fenómeno particular que se percibe en el habla como también de las condiciones bajo las cuales su transformación sea posible.
Para una adecuada delimitación del problema será necesario realizar una revisión conceptual de las nociones en torno a las cuales se definen las alteraciones del habla que implican la pérdida de la función simbolizante de la palabra (descartando aquéllas cuya dependencia del factor orgánico las sitúa por fuera del ámbito de influencia del psicoanálisis) Ésta podría, eventualmente, conducir a una redefinición y, fundamentalmente, a la puesta a prueba de dichos conceptos en el análisis clínico Considero que las articulaciones entre esas manifestaciones perturbadas del habla y las estructuras clínicas deben establecerse en virtud de:
1) la ubicación y particularidades del Sujeto del significante; 2) la función del objeto a; 3) el papel de la sexualidad en sus relaciones al significante; 4) la modalidad de la transferencia y el lugar del analista.
Considero que este tipo de alteraciones ocurre muchas veces en estructuras que no admiten las clasificaciones actuales (neurosis, perversión, psicosis) y que su estudio podría aportar elementos positivos para su conceptuación. Me refiero a ciertos casos donde predominan las conductas impulsivas o violentas, al problema de las adicciones y el alcoholismo, a la anorexia y, en general, al despliegue de conductas denominadas antisociales.