Nos proponemos cuestionar los supuestos de la imagen del mundo propia del Nuevo Tiempo, tal como ella queda configurada decisivamente por la doctrina de Descartes.
Que haya una imagen del mundo quiere decir que el mundo es concebido como algo disponible para el hombre, en el sentido de que puede ser entendido de acuerdo con esquemas que agotan el ser del ente y, de ese modo, ser dominado y técnicamente explotado. La imagen del mundo es un modelo abstracto del ser, que lo refiere al pensamiento del hombre, y que hace crisis cuando deforma, mediante la praxis, la naturaleza de las cosas mismas.
El Nuevo Tiempo, los tiempos llamados "modernos", que estamos viviendo aún, ponen de manifiesto, por un lado, que el pensamiento es energía que transforma el ser del ente: la imagen del mundo, modelo abstracto de este, se vuelve hacia las cosas para cambiarlas; por otro lado, solo en los momentos de decisión, en las crisis, esa energía transformadora muestra sus limitaciones: son consecuencias del cambio la alienación del hombre y la polución de la Naturaleza.