Esta tesis investiga la economía agraria del Alto Perú durante el período colonial tardío (1770-1810), un lapso crucial marcado por la inserción de la región en el sistema colonial mercantilista rioplatense tras la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776. El objetivo principal es analizar el impacto de esta anexión política y el consecuente proteccionismo metálico y extracción fiscal (como el situado militar) implementado por Buenos Aires, lo cual supuso un mecanismo relevante en la acumulación originaria porteña.
El estudio se centra en el marco de las transformaciones internas que sufrió la región, incluyendo fluctuaciones de precios, crisis mineras y agrícolas, e insurrecciones populares (como la ocurrida al comienzo de la etapa). La estrategia analítica articula el conflicto interno altoperuano con el sistema de extracción de metal y excedentes agropecuarios.
Se examinan en detalle la producción agropecuaria en sus dos sectores principales: las haciendas (incluyendo su desarrollo, uso de la tierra, producción de coca y manufacturas agrarias) y el sector comunal (analizando su organización socioeconómica, la mita, el repartimiento y la reciprocidad). Un énfasis particular recae en el triple rol del campesinado altoperuano—orientado a la subsistencia, la reproducción del trabajo excedente y la producción de bienes de cambio—como factor definitorio de las estructuras agrarias.
Finalmente, la investigación aborda las relaciones sociales de producción agraria (trabajo adscrito y jornalizado), la circulación de mercancías agrarias (moneda y precios agrícolas) y los modos de apropiación institucional del excedente agrario por parte del Estado (tributo) y la Iglesia (rentas y diezmos). En suma, el trabajo busca comprender cómo la explotación del trabajo excedente campesino sustentó el sistema colonial y reguló el equilibrio de la economía campesina, a pesar de la dependencia subcolonial impuesta por el nuevo modelo mercantilista.