La posibilidad y lo posible es una pareja que constituye hoy día uno de los más curiosos y desventurados equívocos que, instalados en el seno mismo de la filosofía, la corroen y distorsionan desde dentro afectando en mayor o menor medida las diversas corrientes del pensamiento moderno y contemporáneo, las cuales no siempre parecen tomar conciencia de los efectos, a veces sorprendentes, que resultan de esas nociones ambiguas.
"Posibilidad-ser posible” semeja a una agraciada dama que habiendo sido apenas descubierta en los luminosos albores de la filosofía griega develó en parte sus misterios hacia la alta edad media para nuevamente encubrirse quizás espantada por las polémicas en torno al "esse" y esencia. Pero de ahí en más muchos usaron y abusaron de ella y todo pasa como si la inocente doncella se hubiese vuelto frívola señora que en los salones modernos se manifiesta con múltiples rostros. Como filosóficamente, y aún desde el punto de vista del lenguaje vulgar, es "imposible” no contar con ella, la encontramos permanentemente invitada por todas las filosofías y cada cual más o menos la juzga según un enfoque particular.