Este trabajo pretende analizar la transformación del MERCOSUR de una integración económica a un proyecto político elaborado con una lógica constructiva “de sociedad”.
El proceso de integración del MERCOSUR requiere dejar de estar identificado con lo comercial, para pasar a estarlo con lo político y la búsqueda de legitimidad en el espacio social. Esta nueva orientación implica, en primer lugar, pensar la integración como un proceso no acotado a lo material, sino también como un fenómeno de vigencia social, cuya fuente de generación simbólico-identitaria debe residir en un nuevo elemento catalizador y conductor de la integración: una conciencia común que actúe como campo de definición continua; en segundo lugar, entraña afrontar los desafíos exógenos y endógenos que se presentan como fenómenos disruptivos del proceso de integración.
Hacia lo interno, la América Atlántica pone de manifiesto la búsqueda de una legitimidad subyacente; por su parte, hacia lo externo, representa la subjetivación de la vigencia identitaria-ideológica de una conciencia común, encarna la lógica endógena de la télesis “constituyente comunitaria”, opuesta al “ser social” in-munitario de la hegemonía cosmovisional.