El presente artículo surge en el marco del Seminario Filosofía de la Cultura de la Maestría en Comunicación y Cultura de la Universidad de Buenos Aires; y procuramos realizar una reflexión crítica -o al menos presentar ciertos disparadores- sobre la sociedad contemporánea. Planteamos diferentes modos de habitar el mundo desde la sociedad disciplinaria a la actual sociedad de control, con un modelo de hombre performático que vive a través de las redes sociales con el uso de los emojis o emoticones.
Pensamos al sujeto (sea vulnerado o no, rico, pobre, con acceso a educación formal o no, extranjero o nativo, entre otros) como un sujeto descentrado; sujeto en proceso, inmerso en una realidad no real sobre quien se imprimen efectos de realidad.