Las acciones profesionales docentes pueden ser pensadas como prácticas ciudadanas, y por ello, acciones públicas de cuidado y sensatas. Desde la mirada ética, el acto docente comporta siempre un ethos y una responsabilidad situada para la necesaria deliberación sobre las situaciones conflictivas, y muchas veces paradojales, vividas a diario en las instituciones educativas.
Entre los diferentes colectivos que conviven en la escena educativa, las personas con discapacidades constituyen un desafío relevante respecto de la acción profesional como una buena práctica ciudadana.
En lo que sigue, presentaremos conceptos éticos claves, desarrollados como parte de la Ética, para poder pensarlos en contextos escolares inclusivos. La Ética es una disciplina filosófica práctica, su objeto de estudio toma las acciones humanas referidas específicamente a lo moral.
La Ética como disciplina reflexiona de modo crítico sobre el fenómeno moral (Cullen, 1998). En nuestro caso, estos conceptos clave podrán aportar un marco ético-conceptual desde donde poder pensar las propias prácticas profesionales docentes en relación a los colectivos de personas con discapacidades, más allá de buenas voluntades o intuiciones particulares.