Hace varios años que Latinoamérica y el Caribe se han convertido en lasregiones más violentas del mundo – según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en ingles).
Las organizaciones criminales asociadas al narcotráfico, terrorismo, la trata de personas, crímenes transnacionales y lavado de dinero entre otros delitos se han globalizado y los Estados han perdido el control de gran parte de su territorio, debido, entre otros factores, a la corrupción y amenazas a las personas que trabajan para sus instituciones que han quedado a merced de estos grupos criminales.
En el último informe de las UNODC 2013 -Estudio mundial sobre el homicidio, el índice de homicidios intencionales arroja que más de una tercera parte de éstos (36%) tuvieron lugar en el continente americano y donde específicamente América Central muestra promedios cuatro veces mayores (24 víctimas por cada 100 000 habitantes) en comparación de países con tasas de homicidio altas (mayores a 20), seguido por América del Sur, África Central y el Caribe (entre 16 y 23 homicidios por cada 100 000 habitantes).