“La pandemia está entre nosotros”, eso fue lo único que escuche cuando me despedía de la almacenera de la vuelta de casa, y no fueron palabras de ella, sino del hombre que estaba detrás de mí, a un metro y medio de distancia como dicen los especialistas. Eso, no escuche nada más y me fui. Sinceramente no repare en la palabra, en ese momento, pensaba simplemente en no olvidarme nada porque no había anotado las cosas y el problema era volver a salir, que no podía volver a salir, en casa las compras se hacen una vez al día o cada dos días, según lo que haga falta, y es un ritual insoportable cada regreso de la calle, desde el calzado que pasa por un trapo con lavandina para sacar todo de las suelas, hasta el lavado de manos profundo, la bolsa de los mandados va directo a un costado de la entrada para luego sacar los productos y pasarlos por un trapo con lavandina, las frutas llevan la peor parte, es aún más cuidadoso el proceso y así cada cosa con el mayor de los cuidados, como nos indican los especialistas, y nos bombardean por todos lados.