Quienes ejercemos la práctica docente sabemos que el desarrollo profesional exige pensar y repensar la práctica para no caer en la frustración y repetición mecánica de actividades. “Todo estilo de planificación requiere de un proceso de definición de aspectos fundamentados claramente en una perspectiva teórica que le otorga sentido. Cuando el docente deja de pensar los fundamentos de las decisiones profesionales que toma, la planificación se transforma en un ritual carente de sentido para la práctica” (Sanjurjo, 2014). Por ello es importante pensar secuencias didácticas alternativas, orientadas a la revisión y propuesta de cambios en los fundamentos y prácticas rutinarias e intuitivas. En este sentido, podemos definir una secuencia didáctica como el “conjunto articulado de actividades de aprendizaje y evaluación que, con la mediación de un docente, buscan el logro de determinadas metas educativas considerando una serie de recursos” (Tobón, Pimienta y García, 2010: 20).