Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, actualmente existen -al menos8 millones de personas infectadas con el parásito que causa la enfermedad de Chagas (el Trypanosoma cruzi). La mayor parte de estas personas se encuentra desde Estados Unidos hasta Argentina y Chile (WHO, 2013; 2010), principalmente en los 21 países de Latinoamérica incluidos en la zona considerada tradicionalmente endémica. La infección por T. cruzi se transmite principalmente por vía vectorial, a través de insectos conocidos como “vinchucas”, “chinches”, “barbeiros”, “chipos”, entre otros nombres, dependiendo de la región. Este parásito también puede transmitirse por transfusiones de sangre o trasplantes de algunos órganos de donantes infectados; por vía congénita, durante el embarazo o el parto de mujeres infectadas; o a través de la ingestión de bebidas o alimentos contaminados con deyecciones de vinchucas infectadas. Se estima que una tercera parte de las personas que presentan serología positiva para Chagas desarrollará la enfermedad propiamente dicha a partir de afectaciones cardiacas, digestivas (habitualmente con dilatación del esófago y/o del colon), neurológicas o mixtas; 20 ó 30 años después de haberse infectado.