En el escenario de la actual economía global, en el que China y Estados Unidos marcan la pauta, el primero como productor de bienes y servicios a los más bajos costos imaginables, y el segundo como el centro generador de innovación tecnológica, existen espacios y territorios. ¿Cuáles y cómo son? Una de las definiciones que arroja Saskia Sassen es que esos espacios y territorios se basan en una serie de prácticas e instituciones: los mercados financieros globales; el progresivo predicamento de los bufetes angloamericanos y su intervención en las transacciones comerciales internacionales; la Ronda de Uruguay del GATT (1986) y la formación de la Organización Mundial del Comercio (OMC por sus siglas); el papel de las agencias de clasificación crediticia y de otras “encantadoras” entidades por el estilo, en los mercados de capital internacionales; las normas del GATT y del TLC (Tratado de Libre Comercio) para la circulación de trabajadores del sector servicios como parte del comercio internacional y la inversión en servicios; y la inmigración, sobre todo la circulación transfronteriza de trabajadores que cobran bajos salarios.