El libro comienza con una introducción donde se registran una serie de entramados narrativos en los que se ha puesto el nazismo. Comprueba que distintos sucesos elegidos para la comparación (el genocidio de Ruanda, el estalinismo, el colonialismo) iluminan distintas aristas y abren diferentes conceptualizaciones.
El autor propone establecer una comparación con la “experiencia argentina” para enfocar ciertos aspectos menoscabados de ambos caso y poner en ejercicio el concepto de “práctica social genocida”.