El siguiente escrito nace de la necesidad de salir de los límites geográficos, físicos e institucionales. Del encuentro con una ciudad histórica con sus conflictos y contradicciones. De reflexionar sobre las múltiples periferias. De la indignación que provocó una nueva avanzada del neoliberalismo vulnerando cuerpos y derechos a partir del año 2015, pero también del calor de la resistencia, del estar presente; que hace que hoy nos paremos en un contexto que abraza y reivindica las luchas de lxs cuerpxs y géneros disidentes. Del deseo de escribir una de esas tantas historias que no han sido rescatadas por las historias oficiales.
De los movimientos, del encuentro con nuevas personas y nuevas miradas, doy con el archivo digital La Condesa. Nadie sabe lo que puede un cuerpo, que en principio fascina y apabulla, temo no estar preparada para analizarlo. Cada rincón, cada nuevo click disparaba una serie de preguntas complejas de resolver tanto en lo metodológico como en lo teórico: ¿Cómo organizar la materialidad de un archivo que no busca ser organizado? ¿Qué selección priorizar? ¿Esa caja cambió de lugar de ayer a hoy? ¿Cómo hablar del archivo, de Laura, de Salchichón Primavera tomando una cierta distancia cuando el propio acervo pide ser observado con una mirada afectiva? ¿Cómo dar cuenta de las múltiples complejidades que encarna sin simplificarlas ni romantizarlas?