Declaro que desde que comencé a tener noción directa y personal sobre los pueblos de abolengo hispano, me preocupó siempre mucho más la responsabilidad mutua que vosotros y nosotros hemos contraído ante la historia, que los temas de afectuosidad empalagosa. Malo es que la amistad y el amor tengan que estar rodando mucho a través de las palabras. Al decir yo que un universitario español no se siente extranjero en la Argentina, pienso en las metas ideales que se le brindan, distintas de la que él aspiraría a franquear en otro país cualquiera, de abolengo no español. Pero tampoco me encuentro yo en la Argentina como en España.