Busque entre los 168506 recursos disponibles en el repositorio
Argentina cuenta actualmente con una biodiversidad de peces continentales de 570 especies y un total de al menos 40 especies no nativas introducidas, de las cuales 18 son invasoras, 5 son potencialmente invasoras y las 17 restantes no se encuentran establecidas en la naturaleza. La ecorregión Patagónica es una de las que expone más altos endemismos en Sudamérica, y es el área donde encontramos uno de los ríos más importante de Argentina y el más relevante de Patagonia, el río Negro. La Patagonia incluye 29 especies, de las cuales solo 15 son nativas y el resto son introducidas. La especie no nativa Cyprinus carpio fue introducida en este río aparentemente en 2002, sin embargo, no son claras las causas ni los fines de dicha introducción. Este trabajo de tesis representa el primer estudio completo sobre la biología y la ecología de la carpa común (C. carpio) en Patagonia, incluyendo fauna acompañante, análisis trófico, estimación de edad y crecimiento, reproducción e índices biológicos. A lo largo de dos años, desde enero de 2016 hasta diciembre de 2017, se realizaron muestreos mensuales de carpas y fauna acompañante en el Valle Inferior del río Negro. Se utilizaron diversas artes de pesca, obteniéndose mejores resultados con las cañas de pescar, el trasmallo y la red de arrastre. La efectividad de las mismas dependió de la época del año y el sector del río. El estudio de la fauna acompañante exhibió que la comunidad de peces del Valle Inferior está conformada por 13 especies, de las cuales 7 son no nativas (6 translocadas), 3 son de ingresión marina y 3 son nativas de la ecorregión Patagónica. La especie más numerosa de la comunidad es Jenynsia lineata, quien, a pesar de ser considerada translocada, habría ingresado al curso por medios naturales. El análisis trófico indicó que la carpa común posee una estrategia de alimentación generalista, utilizando alrededor de 21 ítems tróficos a lo largo del año. En este ambiente, la especie se alimenta más activamente durante primavera y verano. Además, mostró variaciones estacionales en relación a la composición y contribución de ciertos ítems tróficos a la dieta, siendo los restos vegetales, los chironómidos y Corbicula fluminea los ítems más relevantes. Los análisis de edad y crecimiento indicaron que la carpa común en el Valle Inferior del río Negro evidencia un crecimiento estacional, generando la marca de crecimiento una vez al año, durante el mes de agosto. El modelo de crecimiento que mejor ajustó fue el de Von Bertalanffy, revelando una talla asintótica de 744,36 mm de LSt. Con respecto a la dinámica reproductiva, los machos maduran sexualmente a los 2+ años de edad con una talla promedio de 304,58 mm de LSt y las hembras, con una talla promedio de 337,55 mm de LSt, a una edad de 3+ años. En este ambiente la especie se comporta como un desovador total de tipo asincrónico. El desove comienza a-principios de primavera y se extiende hasta comienzos del verano. Tanto la temperatura del aire como el índice de condición relativo (KN) son las variables que más influyen sobre el Índice Gonadosomático (IGS). La fecundidad absoluta promedio fue de 304897 ovas y la fecundidad relativa fue de 123 ovas. La condición de la población de carpas en este ambiente es buena, donde los valores del índice de condición relativa (KN) y del índice de condición relativa sin gónadas (KN (SG)) son cercanos a uno. A pesar de que ambos índices se comportan de forma semejante a lo largo del ciclo anual, las fluctuaciones en el KN de los peces parecen estar influenciadas fuertemente por el desarrollo gonadal y el ciclo reproductivo, mientras que los valores del KN (SG) estarían influenciados por la tasa metabólica. La carpa común se ha establecido en este ambiente, y es un integrante común y abundante del ensamble íctico. Exhibe una gama muy amplia de características ecológicas que le brindan ventajas sobre la mayoría de las especies nativas, entre ellas, y una de las más importantes, tiempos anticipados de desove. Además, el grado de perturbación del río puede que sea otro factor que ayude al éxito de esta especie en el ambiente, como así también la falta de presión de depredación. En consecuencia, se recomiendan algunas estrategias de mitigación como: consumo de la especie por parte de la población, captura de individuos maduros sexualmente antes de la época reproductiva y la posibilidad de instaurar la pesca comercial de la especie. En conclusión, es importante actuar de forma veloz y concreta en el control de la especie, ya que el cambio climático está provocando que los sistemas fluviales de altas latitudes, sean cada vez más adecuados ambientalmente para el asentamiento de la carpa común. Por lo tanto, la comunidad científica en conjunto con las autoridades gubernamentales, debemos elaborar una solución lo más efectiva posible para hacer frente a esta situación, con políticas serias, que disminuyan el riesgo de nuevas invasiones y ayuden a monitorear y regular las especies ya establecidas, como ser la carpa común en el río Negro.