La Facultad de Humanidades y ciencias de la educación me ha conferido el honor de incorporar mi modesta persona de maestro de escuela primaria, a la del profesorado que hace oír su palabra ilustrada, en estos cursos instituidos por la Universidad. La iniciativa no puede ser más oportuna ni más necesaria. Oportuna, porque a mi juicio estamos viviendo en un ciclo de transición propicio para el estudio de muchos valores que se presentan en substitución de los que ya han hecho crisis y realizar así obra constructiva, con el aporte de las nuevas ideologías, depurándolas, mediante la experimentación, de sus posibles exageraciones.