Séame permitido explicar con un símil biológico lo que llamo «preceptismo literario». Es la manifestación, en el campo de las letras, de un fenómeno de la vida americana: la reacción autóctona, convulsión vital tendiente a eliminar el elemento exótico que trata de incorporarse con violencia o con exceso. Esta reacción autóctona empieza en nuestra tierra con el asesinato de Solís al otro lado del Plata y el incendio de la primera Buenos Aires en esta banda; y sigue hasta hoy en el curso de los siglos: es malón indígena en el XVI, imposición nativa con Hernandarias en el XVII, motín comunero en el XVIII, revolución americana en el XIX, campaña tradicionista en el actual. Con estas diferencias de carácter, su esencia es siempre la misma: causada por la absorción continua y obligada del elemento externo, la reacción interna es también constante y forzosa, para que la asimilación se haga paulatinamente y lleve a la adaptación, no a la degeneración, del organismo.