El reciente segundo centenario del natalicio de Kant ha dado motivo a que en la entera república, los amigos del saber —para decir con más dilatado término lo que ha de entenderse por filósofo— le hayan recordado con amor en la Universidad, en la cátedra, en la tribuna, en el periódico y en las formas generales de propaganda actualmente en práctica. La figura del gigantesco señor de Koenigsberg nos ha sido presentada por distinguidos cultores del espíritu en sus variadísimos aspectos, culminando el homenaje en la semana de Kant, instituida por la Facultad de Filosofía de Buenos Aires.