Reseña de Mario Bravo, Cuentos para los pobres, Buenos Aires, 1924.
La caridad, sin la cual, según la alusión evangélica, no se es nada, inspira la pluma del autor de Cuentos para los pobres. Significan los quince relatos que componen ese libro, obra de humildad generosa. Mario Bravo siente predilección por los vencidos y los tristes, espontáneamente no por encariñamiento con la atormentada literatura de los redentoristas sociales. Almas ínfimas, corazones buenos, discurren en este libro donde se descubre invariable un tono de serena bondad. Rara vez despunta allí la ironía, y cuando ello ocurre se la aplaude pues, va dirigida a la estupidez feliz.