Uruguayo por el origen y la devoción a la tierra natal Florencio Sánchez es literariamente argentino. En efecto no sólo el color y los personajes de las más de sus obras trasuntan modalidades de nuestro medio, donde fué larga su residencia, sino que también la acción fecundadora de su arte es aquí donde arraigó y alcanzó su total desenvolvimiento. Por otra parte, ya se sabe que Buenos Aires, la ciudad que le consagrara y en la que estrenó la mayoría de sus producciones, formó, mediante la lectura fugaz y la amistad selecta, el ambiente espiritual del rústico creador de La gringa y Barranca abajo. Incorporado orgánicamente a nuestra literatura de manera tal que fuera imposible intentar la historia de nuestro incipiente teatro prescindiendo de su obra, el vigoroso escritor uruguayo manifiéstase asimismo hombre de un período ya consumado de nuestra cultura.