Si la escena del campo artístico durante los años ochenta estuvo signada por el período de transición democrática, por esa primavera política y cultural que apuntaba a salir del encierro y apropiarse del espacio público a través de diversas disciplinas artísticas, el arte argentino de los años noventa no puede ser pensados más que en los términos del binomio arte y argentina menemista. Si bien esta formulación no define la totalidad de las producciones artísticas de la época, existió un grupo de artistas cuya obra representa la construcción de un nuevo lenguaje canónico para el arte contemporáneo e instala, de ese modo, una novedosa forma de pensar. Nos referimos a Jorge Gumier Maier, Marcelo Pombo, Miguel Harte, Sebastián Gordín, Adriana Pastori, Fernanda Laguna, Omar Schiliro, Alfredo Londaibere, Fabián Burgos y Benito Laren. El elemento común de estos artistas no fue la técnica ni el estilo, sino más bien el círculo social: todos ellos pertenecieron o bordearon el circuito under. Gumier Maier, artista, curador, periodista y activista gay, era además el director de la Galería del Centro Cultural Rojas, espacio que se transformó en el impulsor del movimiento, la columna vertebral de este nuevo arte que germinaba en sincronía con la Argentina menemista.